¡Pulpos de colores!

¿Has visto un pulpo cambiar de color?

Como los camaleones, los pulpos cambian de color su piel para ocultarse: se esconden tomando el color del sitio donde están. No sólo eso, pueden cambiar la textura de su piel para que se vea más rugosa, o más lisa y parecer una piedra, o una hoja, o una lombríz.

¿Imaginas que tu piel se pusiera verde cuando caminas por el pasto? Y de pronto, al sentarte en una manta azul, ¿toda tu cara se pone azul? Te acercas a una piña, y te salen punticos. Pasas frente a una pared de ladrillos, y de pronto hay cuadritos en tu panza.

Lo mejor sería que si el gato se sienta en tus piernas, te salen manchitas como tigre por todas partes. ¿El gato pensaría que eres un gato?

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